viernes, 16 de mayo de 2014

Cuatro veintes

Ayer fue el cumpleaños de una persona para mi muy especial. Tanto que hoy toca escribirle a él. Mi abuelo; ochenta años. 
De los cuales ha vivido una Guerra civil, la crianza de tres hijos y muchas adversidades de las que puedo asegurar que nadie podría haber seguido adelante después de las dichas.
Has sido una persona tan fuerte durante toda tu vida, tan optimista cuando nadie más podía serlo, y, hablando claro, el que ha pasado de todo y ha aguantado hecho un roble. Cuando el alzheimer se llevó a tu mujer, mi abuela; fueron malos tiempos para todos. Pero ahí sigues tú. Sacando una sonrisa a todo el mundo aunque te cueste la vida hacerlo, y siempre al pie del cañón.
Sé que nunca leerás esto, pero simplemente quiero que veas que una silla de ruedas y una discapacidad no han podido pararte, porque tú ya has conseguido tu objetivo en esta vida. Tener a hijos y nietos que te aman. Hoy derramo lágrimas por ti, porque eres especial, abuelo. Pase lo que pase en un futuro siempre tendrás a una nieta que te admira más que a nadie en este mundo y en cualquier sitio del planeta.