domingo, 14 de febrero de 2016

Sueña, canta, emociónate, haz lo que te de la gana pero haz algo.

Hoy es uno de esos días en los que, sin saber el porqué, me siento bien, y sinceramente no quiero saber el motivo, aunque en realidad me hago una idea de éste.
De lo que tengo certeza es que estoy ahora mismo en uno de esos momentos en los que estoy escuchando esas canciones que tan buenas vibraciones me aportan, que me hacen sentir genial. Son tal vez ganas de afrontar una nueva semana, un nuevo mes, o un nuevo año, y no importa si la semana se empieza un domingo, el mes se empieza a mitad, o el año se empieza en febrero. La cuestión es empezar, comenzar; algo, ¿El qué? Qué mas da eso ahora. La cuestión del asunto es soñar aquello que queremos alcanzar, que sabemos que podemos conseguir, con simplemente proponérselo.

Puede que ya mañana no piense así, y piense que es una completa gilipollez todo esto que acabo de decir, pero tampoco me importa. Ya se ha hecho más que alguien que se queda con los brazos cruzados. Lo que queda es ponerlo en práctica. Y yo, estoy dispuesta.

Conclusión de un domingo con mucho viento: me importa poco que lo que piense no tenga sentido, ya me preocuparé por dárselo con el tiempo; la cosa es buscar esos momentos en los que no tienes ni idea por qué te sientes tan feliz o eufórico, así, sin más. Llamadme loca, me da igual.