Nos hacemos creer que así es, pero en realidad el 31 de diciembre no va mucho más allá.
Nos convencemos de que el año próximo nos irá mejor, gastaremos menos y saldremos más, lo pasaremos mejor, lloraremos menos, y cosas del estilo; yo también pienso que será así, no lo niego; aunque en el fondo será un año como cualquier otro, un buen año, no el mejor de tu vida aunque eso no lo sepas, con cosas muy buenas y algunas que no, como todos los años.
Yo hoy he comido lentejas, como cada 31, brindo por los que están y por los que no, me pongo triste, lloro un poco como siempre y últimamente me emborracho.
No quiero ser pesimista, sólo realista, y creo que sólo podemos esperar del siguiente que nos de muchas alegrías y nos haga mucho reír, no un cambio total de vida. Pero en verdad con eso me conformo, con que la gente que me quiere siga a mi lado y que aparezcan muchas buenas personas a las que agradecérselo el año que viene.
Feliz año nuevo.
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